Creando Más Espacio para la Alegría
- May 28
- 3 min read

Esta semana he estado trabajando en varios proyectos mientras también doy clases de verano y trato de equilibrar mis responsabilidades como madre, hija y hermana. No he estado durmiendo muy bien, porque cada vez que tengo muchas cosas por hacer, pero al mismo tiempo me siento creativa y motivada para seguir trabajando en un proyecto o incluso comenzar uno nuevo, simplemente no puedo evitarlo.
A veces me resulta difícil equilibrar todas mis responsabilidades mientras mantengo viva mi creatividad; otras veces, se siente más fácil de manejar. Ningún día es igual a otro, y cada uno trae sus propios desafíos. Por eso, me estoy dando permiso para descansar, bajar el ritmo y cuidar de mi salud mental, emocional y física después de una semana como esta.
Aunque fue una semana muy ocupada, en la que casi no tuve tiempo para descansar, también me trajo recompensas inesperadas. No soy naturalmente extrovertida ni alguien que inicie conversaciones con facilidad; sin embargo, esta semana me animé a salir de mi zona de confort, reconectar con amistades y crear nuevas conexiones, y hacerlo me llenó de alegría.
Siempre me he sentido cómoda en el silencio y la soledad, y probablemente por eso no socializo muy seguido. Aun así, me pareció interesante la respuesta de mi hijo, cuando le pedí un día que me diera su punto de vista de cómo me veía y me describiera, dijo muchas cosas hermosas sobre mí, pero también mencionó que soy una persona que realmente disfruta las conversaciones y expresar sus pensamientos. Me dijo que le gusta verme interactuar con otros, intercambiar ideas y de simplemente verme disfrutar de conexiones significativas.
Creo que a veces nos subestimamos, asumiendo que somos de cierta manera, e incluso sacamos conclusiones sobre cómo los demás nos perciben sin siquiera preguntárselo directamente. Al hacerlo comenzamos a construir un mundo donde sentimos que no pertenecemos o donde nos convencemos de que no podemos ser plenamente nosotros mismos.
Las palabras de mi hijo me sorprendieron. Los ejemplos que compartió y la manera en que habló de mí me ayudaron a notar algo que nunca había reconocido completamente en mí hasta escucharlo de él.
Aunque todavía me considero una persona introvertida, sus palabras despertaron algo en mí. Me animaron a prestar más atención a aquello que me trae felicidad y alegría. Y si algo me hace feliz, ¿por qué no permitirme experimentarlo más seguido? ¿Por qué no atreverme a salir de mi caparazón para tener conversaciones significativas, crear nuevas relaciones y permitirme conectar más profundamente con los demás?
Porque, sin duda, la conexión me trae alegría. Amo la sensación que permanece después de acercarme a alguien. La gratitud que nace de las conversaciones significativas y de vernos el uno al otro simplemente como seres humanos.
Desde que mi hijo compartió esas palabras conmigo, he estado tratando de abrazar esa parte de mí de una manera más intencional, no solo por mi propio bienestar, sino también por las amistades que ya forman parte de mi vida, las nuevas conexiones que aún están por llegar y la posibilidad de llenar mi vida con más amor, alegría y esperanza para luego compartirlas con otros.
¿Cómo te ves a ti mismo?
¿Quién es esa persona honesta en tu vida que realmente te conoce?
¿Qué cambios has hecho, o te gustaría hacer, para traer más momentos de alegría a tu vida?


Comments