Los Clósets que Llevamos Dentro
- May 14
- 2 min read
El Valor de Abrir la Puerta

Hace algunos días, me encontré reflexionando sobre cuánto nos parecemos a los espacios que habitamos. Me imaginé parada frente a un clóset desbordado, con dos puertas que apenas podían abrirse; dentro había ropa que ya nadie usa, cosas que ya no quedan, bolsas sobre bolsas, objetos guardados “por si acaso”. Recuerdos colgando en silencio, esperando ser redescubiertos y recibir un nuevo significado.
Hay momentos en la vida en los que podemos comenzar a sentirnos estancados, desconectados de nosotros mismos, incapaces de entender por qué incluso las tareas más simples se sienten tan pesadas; momentos en los que nuestro clóset interior se vuelve tan lleno que ya no queda espacio para agregar nada nuevo, cuando no sabemos por dónde empezar a encontrar aquello que hemos estado guardando allí, pero también descubrir qué cosas necesitamos dejar ir porque ya no nos sirven ni responden a quienes somos hoy. Entonces dejamos de abrir las puertas de ese clóset, no porque no nos importe, sino porque enfrentar lo que está guardado allí resulta demasiado abrumador. Así, el clóset se llena tanto que ya nada nuevo puede entrar. No hay espacio, no hay aire, no hay movimiento. Solo acumulación.
Mientras observaba aquel clóset, comprendí que lo que suele abrumarnos no es realmente la falta de espacio, sino el peso emocional de aquello que guardamos dentro. También entendí que la disposición no puede forzarse, como tampoco el cambio. Pensé además que incluso abrir las puertas y sacar el primer objeto del clóset, ya sea para dejarlo ir o revisitarlo y explorar su verdadero significado, es en sí mismo un acto de valentía. Y también lo es pedir ayuda o compañía mientras intentamos crear espacio dentro de ese clóset. Tal vez ese acto de valentía sea justamente donde comienza la sanación.
Hoy tengo más claro que cada uno de nosotros tiene el derecho de soltar o aferrarse, incluso cuando los demás ya no entienden por qué, porque hay piezas que son más fáciles de dejar ir y otras que requieren más tiempo. Algunas necesitan ser revisitadas una y otra vez antes de que finalmente estemos listos para soltarlas.
Tal vez el crecimiento comienza allí, en la práctica constante de prestar atención a lo que cargamos dentro de nosotros y reconocer cuándo algo ya no pertenece a los espacios que llamamos hogar, tanto a nuestro alrededor como dentro de nosotros mismos. En crear suficiente espacio para una nueva luz, una nueva comprensión y nuevas versiones de nosotros mismos que finalmente nos permitan respirar.
Esta visualización me enseñó que reencontrarme conmigo misma no es una meta, como tampoco lo son la sanación o mantener mi centro. Todas son procesos continuos que forman parte de lo que significa ser humano.
¿Qué cosas has estado cargando por tanto tiempo que hoy sientes que vale la pena abrir la puerta de ese clóset para darle espacio a nuevas posibilidades en tu vida?


Comments